Reflexiones sobre la Formación Profesional
Artículo publicado en el suplemento 'Dinero' de La Vanguardia el pasado 11 de diciembre de 2011
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Rafael Boronat |
La Formación Profesional sigue siendo una asignatura pendiente en nuestra sociedad.
Aunque en los años 50 y 60 no fue así, el crecimiento económico que propició la existencia de una clase media con recursos y la implantación de Universidades Tecnológicas en muchas ciudades de España,condujo a las familias a preferir que sus hijos cursasen una carrera Media o Superior .
La Formación Prefesional se fue desprestigiando socialmente y quedó arrinconada para los candidatos de menor nivel formativo. Además el advenimiento de la electrónica y sobretodo de la informática produjo un desapego por las especialidades industriales tradicionales, que en casos específicos como el de la soldadura, produjo una carencia casi total de especialistas, lo cual obligó a incorporar técnicos de otras latitudes, sobretodo de la Europa del Este.
Tampoco la progresiva incorporación de la mujer produjo resultados más favorables, ya que a las mencionadas especialidades industriales se incorporaron muy pocas jóvenes por cuestiones de sensibilidad hacia un tipo de tareas consideradas tradicionalmente como masculinas, extremo nada cierto en el caso de las máquinas herramienta actuales de control numérico, por ejemplo. Este hecho fue constatado por un Centro de Formación que ante la situación de insuficiente número de alumnos intentó compensarlo tratando de captar alumnas, con el resultado anteriormente expuesto.
Es evidente que hay que revalorizar la imagen de la Formación Profesional y también de la Formación Continuada y de la Ocupacional, sobre todo en las circunstancias actuales que obligan a un resurgimiento de las actividades tecnológicas y productivas y al ahorro en los presupuestos de la Educación Pública para ajustar la oferta a la demanda. De poco sirve producir un ingente número de titulados Universitarios en Ingenieria Superior si no hay suficientes puestos de trabajo cualificados y finalmente los graduados se han de emplear muy por debajo de su cualificación.
Hay que vincular la formación con la realidad laboral y prever los requerimientos futuros.
También hay que tener presente a la hora de diseñar los programas formativos el cambio experimentado en las relaciones laborales y el rol de los operarios y supervisores en el proceso productivo. Hoy en dia no es suficiente con la formación técnica. Es muy importante formar también en competencias genéricas que faciliten la comunicación, el compromiso y el trabajo en equipo y el conocimiento de idiomas.
La formación de operarios, supervisores y técnicos es crucial para conseguir la competitividad en base a la calidad, la productividad y los costes de proyecto y fabricación. Por ese motivo es tan importante la formación multidisciplinar que facilita la Formación profesional y la Formación Continua para mantener actualizado el nivel de conocimientos ante un entorno cambiante y de rápida evolución.
Pero también hay que destacar la importancia que tiene la coordinación entre los diversos niveles educativos para conseguir transversalidad y complicidad entre los mismos. En este aspecto queda mucho por hacer ya que desde siempre ha habido incomunicación entre Universidad y Formación Profesional , a diferencia con otros países como Finlandia o los Paises Bajos, por poner un ejemplo, en los que la enseñanza tecnológica es un todo con vías de comunicación bien establecidas entre los diversos niveles formativos. En este sentido es importante señalar que la orientación pedagógica debe estar permanentemente orientada a conectar la formación con las necesidades reales del tejido industrial.
Por todo lo anterior, la iniciativa de contar con un nuevo Centro formativo de amplio espectro en Martorell será a buen seguro, un factor clave para revalorizar y reforzar definitivamente la Formación Profesional y las actividades formativas asociadas (Ocupacional y Continua).
Pero hay otro aspecto que necesita una actuación paralela: la conexión Formación Profesional – Universidad.
En este aspecto ya hay iniciativas en marcha en la UPC . Entre otras cabe destacar la participación de la Fundación CIM, que es un Centro de Formación y de Gestión de la Tecnología que forma parte de la UPC y que actúa como nexo de unión entre la Universidad y el tejido industrial mediante programas de formación a medida en las empresas y también a través de la Formación Continua y Ocupacional, en base a sus propios desarrollos tecnológicos y de proyectos que lleva a cabo en su Planta Piloto de Fabricación.
También en el entorno de la UPC cabe mencionar los proyectos de la Fórmula Student, inicialmente desarrollado en las Escuelas de Ingeniería Industrial Superior, pero que en adelante deben integrar también a alumnos de FP para llevar a cabo las tareas constructivas complementarias a las de diseño y cálculo, entre otras, desarrolladas por los ingenieros. De hecho la Escuela de Formación Profesional de SEAT ha colaborado desde el primer dia en la fabricación de piezas mecanizadas complejas.
En este sentido hay que remarcar la importancia que tiene para conseguir una elevada calidad educativa que la Formación Profesional sea práctica, pero que a la vez sea muy competente a nivel académico. Por dicho motivo es tan importante la conexión con la Universidad
Para poner un ejemplo. Si hablamos del Sector de la Automoción, que siempre actúa como tractor de otras muchas actividades industriales, el cambio tecnológico en el automóvil es tan rápido y continuo que es muy probable que las materias docentes a impartir queden defasadas de un año para otro y cuando los alumnos se incorporen a la empresa ya haya que reciclarlos. Para evitar ésta situación también es muy importante la formación de formadores, actualizando los contenidos tecnológicos periódicamente. También en éste campo entidades como la Sociedad de Técnicos de Automoción ya están colaborando con la FP mediante la organización de cursos específicos de vehículos eléctricos, dinámica del automóvil, formación para talleres, etc.
Una formación Profesional de prestigio y de elevada calidad es muy importante para captar nuevas inversiones industriales porque el entorno que soporta a las empresas es un factor competitivo de primer orden. Pensemos como referencia en lo importante que es para el país el Corredor Mediterráneo, la inexplicable demora en alcanzarlo, pero que finalmente el tesón y la perseverancia de sus promotores ha hecho posible su consecución. Lo mismo debe pasar con la Formación Profesional.
Por dicho motivo el nuevo Centro de Formación profesional de Martorell es una pieza clave para el desarrollo industrial y debe contar con el tejido existente en la Universidad, los Centros Tecnológicos y las Asociaciones para alcanzar el máximo nivel en beneficio de la sociedad y de la industria.
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