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José M. Cabrera: “Estamos locos por ayudar a la industria”

Después de 25 años de trayectoria en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), el ingeniero industrial José María Cabrera Marrero coge el relevo de la dirección general del centro CIM UPC. Entre sus objetivos: potenciar la investigación y el desarrollo e internacionalizar la actividad del centro para lograr el reto de continuar ayudando. En esta entrevista a Fulls d'Enginyeria, Cabrera detalla el papel que cree que tiene que tener el centro tecnológico en el entorno industrial y defiende una mejor relación entre el ecosistema universitario y las empresas para mejorar, siempre, la competitividad de estas.

 

¿Cómo encara el encargo de dirigir la Fundación CIM UPC?

Lo encaro con mucha ilusión. Es un reto muy ilusionante, sobre todo teniendo en cuenta las actividades a las que se dedica actualmente el centro CIM y la capacidad y calidad humana y profesional de los profesionales que tenemos.

 

¿Qué objetivos se ha marcado?

Los objetivos son dotar con más énfasis al área de investigación y desarrollo. El centro CIM es muy bueno en formación, pero queremos que la parte de I+D sea el núcleo fundamental. Y todas las acciones que emprenderemos van en esta dirección: dotar de mayor trascendencia científica y tecnológica, si se puede, al centro.

 

¿Para eso se necesita más presupuesto?

Efectivamente, necesitaremos ingresar más dinero en esta área. No significa que esperemos que nos lo den, sino que tendremos que ir a buscar más proyectos de cooperación con la industria, que es donde nos orientamos, a trabajar con la industria.

 

¿Como el acuerdo con Ricoh?

De este estilo o bien proyectos de investigación. Podemos buscar alianzas estratégicas como las que tenemos con Ricoh, o buscar proyectos de colaboración e investigación del entorno o de fuera. Al final, el conocimiento no ocupa lugar y lo podemos aplicar a cualquier empresa que pueda estar interesada.

 

¿Qué papel tiene que tener la fabricación aditiva en la industria actual?

Lo que ofrece la manufactura aditiva es una nueva posibilidad, una alternativa, una capacidad nueva que no podemos olvidar. No se tiene que pensar que esta nos lo resolverá todo. No todo se transformará en manufactura aditiva, porque también tiene sus limitaciones. Pero es un nuevo actor en el mundo de la fabricación. Y aquí el centro CIM, líder en este sector, tiene que jugar un papel y un rol fundamentales. Intentaremos acompañar las empresas que quieran incorporar esta línea de trabajo dentro de sus procesos productivos. No solo en prototipado, que fue como arrancó, sino en hacer piezas reales, piezas de verdad con aplicaciones reales.

 

¿Podría ayudar a ser más competitiva la industria catalana?

Efectivamente. Como todo, cuando uno fabrica una pieza tiene que pensar cómo es más rentable. Cuando tienes un nuevo proceso, una nueva forma de fabricar, hay que estar atento por si es rentable o no. Y si lo es, lo tienes que incorporar. Sino, no serás competitivo.

 

A pesar de que ya hace tiempo que existe, la fabricación aditiva se ha popularizado mucho a raíz del COVID-19...

Sí, ha tenido un ‘boom’ muy fuerte, pero le queda mucho camino por hacer. Hasta ahora se ha orientado mucho a hacer piezas o prototipos. Pero cuando digo hacer piezas, pienso más en piezas demostradoras, donde no pensamos en la microestructura del material o en las propiedades mecánicas. Y este es el siguiente paso que tenemos que hacer. No se trata de hacer geometrías, muy bonitas o con mucha tolerancia dimensional, sino dotar de funcionalidad estructural la pieza y que la podamos incorporar poner dentro de un componente y cumpla su función. Los procesos de manufactura aditiva en materiales metálicos, también tienen algunos inconvenientes. Las propiedades mecánicas no son las mejores. Hay procesos que ofrecen buenas propiedades, pero son caros y requieren mucha inversión, y otros más económicos, con las propiedades no tan buenas. Se tiene que buscar el balance donde nos queramos quedar.

 

Con el COVID-19 la impresión 3D dio la respuesta. Ahora volvemos a estar con una crisis de abastecimiento de materias primas que afecta la industria, ¿podría ser también parte de la solución?

En este caso, de materias primas no podemos ser ninguna solución. El problema actual es más de falta de chips y componentes, y de quienes te suministran silicio para fabricarlos. No tenemos mucho que decir aquí, pero sí con lo que ha pasado con el COVID-19, acelerar etapas de prototipos para poder poner el producto al mercado más rápido, aquí si que tenemos que decir: acortar mucho todas las fases de desarrollo y si somos capaces además, que la pieza tenga propiedades mecánicas para dar la funcionalidad correcta, entonces sí que nos haría muy competitivos.

 

Entiendo que también potencia la producción más próxima, ¿no?

La idea, obviamente, es que el primer punto de acción sea el entorno local, pero no podemos olvidar que estamos en un mundo competitivo y globalizado. Y si somos buenos en un tema no tengo ningún inconveniente a venderlo en India, en Australia o donde sea que nos puedan demandar. Pero sí, en primer lugar, siempre estaremos buscando dar respuestas en el entorno próximo.

 

¿Y hay proyectos para ir a vender lejos?

Este es también uno de los objetivos; internacionalizarnos e ir más allá de las fronteras naturales que tenemos. Sin abandonar ni desatender el entorno próximo, eso sí. Y esto pasa por buscar proyectos de financiación internacional, participar en ferias y congresos internacionales donde nos vayan conociendo y piensen en nosotros como socios tecnológicos.

 

Cuando le preguntaba por la producción de kilómetro cero me refería más a fabricar en casa...

Esto es complicado, porque el mundo está tan interrelacionado que no podemos pensar en volver atrás o en una gestión autárquica. Sería dar un paso atrás. Tampoco tenemos mucha materia prima y, por lo tanto, necesitamos estar conectados con el mundo. Japón es el ejemplo paradigmático. Prácticamente no tiene materias primas pero es uno de los grandes productores del mundo. Esta es más bien la dirección hacia donde hay que trabajar. Obviamente de forma puntual puede pasar esto que se está dando, pero son tensiones globales que no podemos resolver localmente. En lo posible podemos apostar por la producción local, como en los productos alimentarios. Pero en los productos industriales no tendría que ser así, se tendrían que buscar acuerdos y soluciones globales.

 

A raíz de la crisis COVID-19, se ha hablado mucho de la necesidad de reindustrializar Cataluña. ¿Qué piensa?

Los países industriales son los que más bien han soportado la crisis. Si tenemos que seguir apostando por turismo, playa y sangria, vamos mal. Porque puede volver a pasar una cosa como esta y tener que cerrarlo toda otra vez. Y si la mayor industria del país es el turismo, se nos colapsa. El sector industrial, a pesar de que es secundario, acaba resistiendo más, es lo más estable ante las crisis. Y tengo clarísimo que o apostamos por la industria, o volveremos a tener estos problemas cíclicamente. No digo tampoco que nos tengamos que olvidar del turismo. También es importante, a pesar de que seguramente se tendría que apostar por otro tipo de turismo. Pero es fundamental que la industria pase a ser el eje vertebral de la actividad económica, porque sino estaremos siempre sometidos a los avatares de las crisis y tarde o temprano las repetiremos.

 

Y ahora que parece que se acaban las restricciones, ¿cree que avanzamos en esta línea?

Yo creo que queda mucho para hacer y que tienen que participar todos los actores: universidades, empresas, centros tecnológicos... El divorcio tradicional entre universidades y centros con las empresas se tiene que resolver de alguna manera. Tenemos que ir juntos y nos tenemos que entender. Y no digo que la culpa sea de las universidades y los centros tecnológicos. A veces es de las empresas. Universidades y centros hemos mejorado mucho en los últimos años y las empresas no acaban de entender que estamos aquí para ayudarlos y colaborar con ellos. Es como un matrimonio. Nos necesitamos los dos, si solo pensamos en una dirección no funciona. Nosotros nos hemos modernizado y estamos aquí listos y locos por ayudar y es nuestra vocación: somos ingenieros y tenemos claro que el enfoque tiene que ser con la industria.

 

 

 

Fuente: Fulls d'Enginyeria. Elisenda Rosanas. 'José M. Cabrera: "Estem bojos per ajudar la indústria"'.