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Moldes impresos, el futuro de la repostería

El abanico de campos en los que se puede aplicar la impresión 3D es más y más amplio cada día. La joyería, el calzado, el diseño industrial, la medicina, la arquitectura o la educación son algunos de los sectores que ya hoy en día se benefician de las ventajas de la impresión 3D frente a otros procesos de manufacturación.

Hoy vamos a mostraros una de sus posibles aplicaciones en el mundo de la repostería creativa con un caso real en el que vosotros mismos podréis imprimir el molde para cortar unas galletas de mantequilla para disfrutarlas solos o compartirlas con la familia y amigos. En esta receta prescindiremos del huevo como ingrediente, de manera que las galletas durarán más y serán aptas para aquellas personas que, por el motivo que sea, no pueden tomar huevo.

Los moldes que utilizaremos para dar forma a nuestras galletas están diseñados y fabricados por nosotros mismos, de la misma forma que cualquier usuario de una impresora 3D podría hacerlo. Para su manufacturación hemos utilizado el PLA, un material plástico de origen natural y que es biodegradable, por lo que no es tóxico y puede estar en contacto con los alimentos. La marca de filamento que vamos a usar es COLORFILA. Además, este PLA está fabricado en Barcelona y tiene certificado para estar en contacto con los alimentos. 

Lo primero que debemos hacer pues será escoger el motivo a partir del cual fabricaremos nuestro molde. En esta ocasión, hemos elegido los logos de BCN3D Technologies y COLORFILA. Para su diseño hemos usado un programa de dibujo 3D en el que se ha diferenciado la zona de corte –todo el perímetro-, de la zona de marcar –el interior-.

Una vez creada la geometría 3D, sólo resta generar el GCode con el software (nosotros lo hemos hecho con el BCN3D Cura) y ya podremos proceder a la fabricación de la pieza. Dependiendo del nivel de detalle que tenga nuestro molde este proceso nos llevará entre 45 minutos y 3 horas. Acabada la impresión deberemos limpiar el molde a mano con agua fría y recomendamos hacer lo mismo tras su uso, nunca meter en el lavaplatos.

       

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Seguidamente, prepararemos los ingredientes para hacer nuestras galletas.  Necesitaremos:

  • 500g de harina de repostería
  • 250g de mantequilla (mejor sin sal)
  • 125g de azúcar glasé
  • 75g de leche
  • 2 cucharadas de vainilla líquida
  • 1 pizca de sal
  • Papel vegetal para el horno

Para la elaboración de la masa hemos seguido una receta estándar y hemos usado una batidora Thermomix TM31 de Vorwek, que nos permite tenerla lista en apenas unos segundos. Para ello se añadirán los ingredientes en el recipiente y se programará la batidora para que actúe durante 4 minutos a velocidad espiga. Una vez finalizado el proceso, deberemos sacar la masa con cuidado de no cortarnos con las cuchillas y colocarla sobre el papel vegetal. 

En caso de no disponer de una Thermomix de dichas características deberemos realizar la masa de forma manual. Así, tendremos que hacer un “volcán” con el azúcar y la harina e introducir los ingredientes en su interior para proceder a mezclarlo con las manos hasta que se forme una bola que no se pegue en los dedos. Para conseguir una lámina con un espesor constante y evitar tener problemas en el momento de cortarla utilizaremos un rodillo para alisar y compactar la masa.

   

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Cuando tengamos la masa lista deberemos introducirla en la nevera y dejarla reposar durante al menos 12 horas para que gane consistencia. Llegado el momento de hornear las galletas será necesario retirar la masa del frigorífico al menos dos horas antes de introducirlas en el horno, que deberemos precalentar a 170ºC. Pasado dicho tiempo ya podremos cortar la masa con nuestro molde impreso en 3D. . Si tiene muchas zonas estrechas o agujeros pequeños, habrá que ir con mucho cuidado, porque se puede quedar enganchada la masa.

     

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Hornearemos las galletas entre 10 y 12 minutos, siempre vigilando que no se doren más de la cuenta y… ¡ya tenemos listas nuestras galletas! 

Dependiendo de vuestra pasión por el dulce podréis decorarlas con azúcar glas, fondant o pintarlas con pigmento comestible, eso va a gusto del consumidor.

¡Buen provecho!