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Revolución 3D

Las tecnologías de impresión aditiva viven un momento de esplendor. Tocan todos los sectores. Entre sus ventajas, permiten ajustar la demanda y reducir ‘stocks’

Saxofones electrónicos ligeros y transportables, máscaras para la apnea del sueño, motocicletas eléctricas, botas de snowboard que se adaptan a la forma de esquiar del usuario o más de 400 respiradores y elementos de protección contra el coronavirus para los hospitales. Son algunos de los productos desarrollados a partir de la fabricación aditiva en 3D Factory Incubator, la primera incubadora europea de alta tecnología en este tipo de impresión.

Este espacio surge de la “vocación de explorar fórmulas innovadoras con tecnología 3D”, destaca Pere Navarro, delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, que lidera la iniciativa junto con la Fundación Leitat. 3D Factory Incubator, un espacio de más de 1.000 metros cuadrados donde se promueven iniciativas vinculadas a la fabricación aditiva de startups, pymes y microempresas, cuenta con 55 proyectos incubados y espera llegar al centenar en 2024. “El objetivo es democratizar el acceso a los equipos de impresión 3D a los emprendedores, además de aportarles conocimiento agregado hasta que detecten si su producto puede tener una buena acogida en el mercado”, explica su directora, Aintzane Arbide.

                                 

                                      Travel Sax, el saxofón electrónico más pequeño y ligero del mundo. odiseimusic.com

 

La implantación de las tecnologías 3D en la industria se está produciendo de forma “muy intensa”, constata Navarro, que destaca “su transversalidad” y su capacidad de “innovación pura”. La impresión aditiva está cambiando “las relaciones industriales y logísticas”, aunque no va a sustituir a todos los procesos actuales, aclara. “Habrá una mezcla entre la fabricación industrial extractiva a partir de moldes en grandes cantidades, que va a continuar, y la impresión 3D, que será más personalizada, no se transportará tanto producto acabado ni se almacenará tanto stock como ahora”, vaticina.

 

De alimentos a prótesis

La startup NovaMeat ha logrado imprimir bistecs vegetales con textura fibrosa equiparable a la de la carne. Onyriq ha desarrollado un material que al secarse se endurece de forma distinta en unas zonas u otras y que se está utilizando para imprimir prótesis de pierna. Ambas están vinculadas al centro de emprendimiento IQS Tech Factory. “El gran boom de la impresión 3D surge hace más de una década, pero ahora la tecnología es muy madura y permite hacer realidad auténticas maravillas. Estamos ante una revolución”, asegura Oriol Pascual, director de IQS Tech Factory.

La impresión 3D está en plena “explosión” porque es “una herramienta indispensable para la digitalización”, añade Roger Uceda, director de Operaciones de CIM UPC, el centro tecnológico de fabricación aditiva de la Universitat Politècnica de Catalunya, al que en 1997 llegó la primera impresora 3D de España. Las empresas ven en esta tecnología “más que probadas ventajas”, entre las que Uceda destaca la reducción de peso, la agilidad de fabricación y la personalización. Advierte, no obstante, del reto con el que se encuentran a la hora de captar talento especializado en fabricación aditiva.

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                               Botes d'snowboard personalitzades

                                                         Botas de snowboard personalizadas. addition3d.com

 

CIM UPC cuenta con una decena de proyectos en curso en áreas que van desde la economía circular a la salud, como la recuperación de los metales de algunos productos electrónicos, por ejemplo, los teléfonos móviles, para la impresión aditiva o la impresión 3D de siliconas para fabricación de modelos de ensayo quirúrgico. El mayor desafío tecnológico que están intentando resolver, explica Uceda, radica en la “hibridación” que permita “integrar tecnologías y materiales distintos en una misma pieza”.

 

Los centros tecnológicos, clave para la innovación pura

Muchas de las empresas que se dedican actualmente a temas relacionados con la impresión 3D nacen en un centro tecnológico. Una spinoff gestada en CIM UPC es BCN3D, que inició su trayectoria en 2012 como un pequeño grupo de investigación formado por dos personas. Hoy este fabricante de impresoras de escritorio 3D con sede en Castelldefels (Barcelona) cuenta con más de 150 profesionales. “Los centros tecnológicos permiten libertad para experimentar con un propósito tecnológico puro”, agradece su CEO, Xavier Martínez Faneca.

El mercado cuenta, además, con grandes compañías, como HP, cuyo centro mundial de negocio de impresión 3D se encuentra también en Barcelona, concretamente en Sant Cugat del Vallès. La pandemia, recuerda el director general mundial del negocio de impresión 3D de HP, Ramon Pastor, ha puesto de manifiesto los “límites” de las cadenas de producción actuales y la “resiliencia” de la fabricación aditiva. “El 3D te permite producir de forma descentralizada, tan solo enviando un fichero, ajustando oferta y demanda, de una forma mucho más eficiente y sostenible. Aunque hace tres décadas que existe, ahora el sector de la impresión 3D está en un momento crucial”, concluye Pastor.

 

Fuente: Revolución 3D, Patricia Coll Rubio. El País, 18 de marzo de 2021